En nuestro bufete de abogados para negligencias médicas somos testigos de cómo una mala praxis durante el parto puede marcar la vida de una persona y de toda su familia. La parálisis braquial obstétrica, una lesión que afecta al plexo braquial —red nerviosa que conecta la médula espinal con el brazo—, puede aparecer por una actuación inadecuada del personal sanitario durante el parto ante situaciones de urgencia como la distocia de hombros. Si no se diagnostica y trata a tiempo, las secuelas pueden ser irreversibles. Este tipo de lesión se presenta en aproximadamente 3 de cada 1.000 nacimientos y suele manifestarse con pérdida de movilidad parcial o total en uno de los brazos del bebé. La causa más frecuente es la tracción excesiva o incorrecta durante el parto vaginal, especialmente si el feto es de gran tamaño o hay factores de riesgo previos que no han sido valorados adecuadamente.
¿Qué provoca la parálisis braquial obstétrica?
Durante el parto, si la cabeza del bebé consigue salir pero uno de los hombros queda atrapado tras el hueso pélvico de la madre, se produce lo que se conoce como distocia de hombros. Esta complicación obstétrica exige una respuesta rápida, precisa y altamente cualificada por parte del equipo médico. De lo contrario, puede derivar en lesiones graves como fracturas, hipoxia o daños en el sistema nervioso periférico.
La parálisis braquial obstétrica suele deberse a estiramientos forzados, compresiones o tracciones violentas sobre el cuello del recién nacido. En muchos casos, una actuación preventiva —como la indicación de cesárea— habría evitado la lesión si el riesgo era previsible. Por ello, una evaluación deficiente del embarazo o una ejecución negligente en el momento del parto pueden tener consecuencias jurídicas.
Tipos de lesiones y tratamientos
Las formas más leves de esta parálisis pueden limitar la sensibilidad y la movilidad de los dedos, lo que requiere seguimiento médico, fisioterapia y, en algunos casos, férulas. Sin embargo, en los casos más graves, el niño no podrá flexionar el codo o mover el brazo con normalidad. Cuando esto ocurre, suele ser necesaria una intervención quirúrgica precoz, idealmente antes de los seis meses, o incluso antes de los tres si la afectación motora es significativa.
Actuar a tiempo es fundamental. Si no se realiza el tratamiento adecuado, las consecuencias pueden afectar permanentemente el desarrollo físico y emocional del menor.
¿Cuándo puede considerarse una parálisis braquial obstétrica como una negligencia médica?
Desde el punto de vista legal, será necesario demostrar que existió una actuación incorrecta o una omisión por parte del personal sanitario. Esto puede incluir:
- Falta de diagnóstico de riesgo durante el embarazo.
- No indicación de cesárea cuando existía justificación médica.
- Maniobras inadecuadas durante la asistencia al parto.
- Retraso en el diagnóstico o tratamiento de la lesión tras el nacimiento.
El análisis de estos elementos requiere el respaldo de un equipo legal con experiencia en este tipo de reclamaciones, capaz de recabar los informes periciales necesarios y conocer los plazos legales según cada caso.
En Aitana Sánchez Abogados analizamos de forma individual cada caso de parálisis braquial obstétrica para valorar si procede una reclamación por negligencia médica. Sabemos lo difícil que puede resultar revivir el momento del parto, pero también conocemos la importancia de que se haga justicia y se reparen los daños causados. Contar con un bufete de abogados para negligencias médicas con sensibilidad y conocimiento específico en este tipo de situaciones puede marcar la diferencia. Si crees que el nacimiento de tu hijo no fue atendido como correspondía, estamos aquí para ayudarte.



